Loli Molina: Clarín . 09/12/08

Tiene 21 años y acaba de sacar su primer disco, producido por Nico Cota, en el que tocan varios músicos consagrados.

Por:  Sandra Commisso


Aprendí a hablar de muy chiquita. Y enseguida canté, con esas pocas palabras que sabía", afirma Loli Molina. La precocidad, de alguna manera, la sigue manteniendo hasta hoy: con 21 años acaba de editar su primer disco y muchos la consideran una de las grandes promesas nacionales del pop.

Aunque no proviene de una familia de artistas, a los 5 años recibió un regalo que la fascinó: un piano muy chiquito. Después lo cambió por uno más grande y se puso a estudiar con profesores: "Pero nunca fui muy disciplinada. Igual, me encantaban las clases porque jugaba bastante. Ahora que yo doy clases de música a nenes chiquitos, los dejo jugar porque creo que es la mejor manera de aprender".

A los 10 años, cambió el piano por la guitarra, llegó la adolescencia rockera y las primeras canciones propias. Y le siguió una etapa de Conservatorio, con estudios clásicos: "Estudié composición, pero en tercer año dejé. Me volqué más al pop. Igual, fue una experiencia buenísima porque aprendí y me sirvió un montón".

Definir su música es algo que a Loli no le gusta demasiado. "Yo hago pop. Pero eso es muy amplio porque ahí podríamos incluir a Los Beatles, Michael Jackson, Britney Spears. No sé, que cada uno saque sus propias conclusiones", desafía.

Las influencias musicales empezaron por los gustos de su hermano mayor: desde Guns N'Roses hasta Pearl Jam ("con ellos aprendí a cantar"), Soda Stereo, pero también pasaron por Bach y Mendelshon, por ejemplo. "Soy muy absorbente. Ahora me gusta John Mayer, es genial, hizo de todo. Además me encantan Hermeto Pascoal y Egberto Gismonti, que es como un Dios". Por si fuera poco, en su celular el ringtone suena al ritmo de Violeta, de Alcides.

Loli cree que hay sonidos que son parte del inconciente colectivo, como el folclore o el jazz. Y que de ellos también aprende un compositor, como es su caso. "Soy muy intuitiva. De pronto me aparece una canción y me voy por ahí. La dejo salir", cuenta. Y aclara que prefiere que no la llamen cantautora, sino, simplemente, "músico".

Audaz, con un puñado de canciones bajo la manga se presentó hace un año en una compañía discográfica multinacional para mostrar lo suyo. "Me dijeron: seguí por acá y volvé". Hizo caso y de ahí resultó su disco, Los senderos amarillos. Antes, había encantado con sus canciones al productor y DJ Nico Cota, que se entusiasmó tanto con el proyecto que se convirtió en su productor.

"Por suerte me dejaron hacer el disco que quería, porque sin libertad estética no lo hubiera hecho. Si hubiera hecho otra cosa, no hubiera sido yo, no me sentiría identificada", aclara, segura de dónde está parada.

Pero Cota no fue el único músico que confió en ella: Javier Malosetti, Guillermo Vadalá y Hernán Jacinto también apostaron por su frescura y participaron como invitados en el disco.

"Yo no lo podía creer. Para mí es un super espaldarazo que músicos grosos como ellos se fijen en mi trabajo. Confié en Nico como productor y todo salió como lo imaginaba", dice.

La golondrina tatuada en su brazo, entre flores de durazno orientales, es una imagen de libertad que se lleva muy bien con el espíritu de esta chica que parece suave y tímida, pero que tiene un carácter indomable. Comparte, desde hace meses, su departamento de Palermo con su amiga Meli, que es artista plástica. "Nos conocemos desde que tenemos doce años y cuando la conocí supe que iba a ser mi amiga para toda la vida", dice.

Lo mismo le pasa con los amores. Ahora está de novia con un músico y hay una canción del disco dedicada a él. "Yo vibro con el amor y ahora estoy viviendo una gran historia. Pero hay otros temas en el disco que tienen que ver con otros amores, de antes", confiesa.

Lista para seguir componiendo, siente que la música tiene un fin, un objetivo. "Hay que hacer cosas lindas y si ahora estoy en un lugar visible, tengo que hacerlo bien. Creo que se puede curar al mundo con la música y yo quiero aprovechar eso".

Parece que Loli Molina empezó a transitar los senderos amarillos de los que habla en su disco. "Son caminos de luz y son dark, a la vez, son laberintos. Pero me encanta recorrerlos". Habrá que ver hasta dónde la llevan.-

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